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La cultura renacerá

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El sector cultural en la ciudad de Cali ha sido profundamente perjudicado por los ya casi dos años de pandemia. El fenómeno ha afectado a todos los sectores de la economía a nivel global, pero se ensaña con los oficios de poca estabilidad económica, sobre todo porque estos están conformados por individuos que, en su mayoría, no cuentan con recursos acumulados, ni ningún tipo de ahorro para sobrevivir a las vacas flacas.

El oficio del artista ha encontrado poca industriosidad en nuestras tierras. Pocos han logrado lucrarse de forma sostenible con la comercialización de su talento. En gran medida, el aparato cultural funciona porque hay una serie de subsidios y gracias a la paciencia y amor por el oficio de muchos de sus integrantes.

Hace unos años, se creó un modelo de desarrollo cultural llamado Industrias Culturales de Cali. ¿Qué pasó con ellas? El mítico edificio Aristi recibió el proyecto, se alistaron oficinas, se designó un presupuesto: algunos emprendedores llegaron, otros averiguaron, pero, en general, nunca cuajó nada. ¿De qué iba el proyecto? ¿Era algo experimental? ¿Una incubadora automática de artistas?

Tras los tibios resultados de la iniciativa el sector cultural regresó a su curso regular: cada uno por su lado, en el sector privado. En el sector público, la secretaría de cultura buscó darle fuerza a los eventos ya existentes y dejar para después la creación de nuevos festivales y centros culturales. 

En ese orden de ideas, el Petronio se ha convertido en el principal foco de atención de la administración pública. Se puede decir que es el gran festival artístico de la ciudad, teniendo en cuenta que la feria de Cali tiene componentes que lo hacen ir más allá del evento local, lo que incluye que gran parte del cartel de artistas que lo anima viene de tierras lejanas y no representa la cultural local.

La perspectiva del sector tiende a mejorar con el surgimiento de nuevos consumos culturales a nivel global. Youtubers e influencers como “El negro está claro” y “Lapiquiña” o “El Mindo”, logran reunir a millones de fanáticos en sus redes sociales y son parte integral de esta nueva ola de artistas locales, adaptados a los nuevos medios digitales. Desde sus casas y armados únicamente con ingenio y un celular han logrado montar una industria cultural alrededor de su talento.

Será tarea de las nuevas administraciones entender estos fenómenos masivos en redes y apoyar a los artistas locales para que desarrollen sus carreras en estos medios. Claramente, es el futuro y hay que apuntar hacia allá.