Pasar al contenido principal

Blogs, vigentes a pesar de todo

Blogs, vigentes a pesar de todo

El factor literario más potente que tiene el blog es la construcción del escritor mismo como personaje. Elaboración consensuada, existente solo en presencia del lector, que estructura una narración misma: la de contexto que hace verosímil la impostura. Estar en contacto creativo con dos universos coexistentes y hacerlos funcionar en conjunto con otros más, los de los lectores.

Blogueros a lo ancho del mundo han tomado la perspectiva del extimismo como una herramienta de catarsis. Se podría pensar que establecer una relación con el lector es más fácil si estos piensan que están recibiendo información confidencial, o extremadamente rara, que los hace pertenecer a un comunidad temporal en la que, seguramente, nadie sabrá nunca quién está detrás de la máscara, pero que los hace pertenecer, sin necesidad de pasar pruebas de admisión o ir a eventos sociales. Un slogan muy seductor para unas generaciones cada vez más solitarias.

En este orden de ideas, el blog como modelo creativo tiene un potencial de desarrollo enorme: habitando un mundo digital como pionero y fundador, el blog es una institución en sí mismo. Mientras se respete el pacto entre el personaje y el lector, que obliga al primero a entrar en la psiquis del segundo de forma eficiente, a consecuencia de la facilidad con que el público escapa dando un click, el blog mutará tantas veces como pueda el universo de creadores alimentarlo de herramientas nuevas. El formato no se agota, si las herramientas digitales por venir son integradas efectivamente a las posibilidades de expresión del autor, aún en su inexistencia como avatar de sí mismo.

*De la mecánica fina al merchandising de lo cotidiano: el blog de Xavi L. existe en una ciudad, en una oficina, en un personaje central más digerible, que tiene la potente voz de la experiencia común, generadora de solidaridad y fidelizadora. “Un verde así” habita la orillas de los difuso, donde las letras comunican incluso a través de la caligrafía digital: una cursivas pueden ser parte de la narración, solo por la forma en que embellecen a las letras.